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Hoy ha vuelto a llover. Al fin. En verdad era lo que más quería. Desde el primer día que comenzaron a amanecerse los días con esos fríos que te llega a los huesos, que me dormía con la esperanza de que cuando despertara el cielo llorara por el nuevo día. Ya lo extrañaba demasiado. La lluvia me trae la nostalgia, pero a la vez me trae la alegría, no por mí, sino porque este mundo lo necesita... Se siente bien escuchar la lluvia caer, como choca con la ventana, mojarse un poco, aunque sea sacando la mano por la ventana. Ojalá esto pasara más seguido en estos tiempos, en que hasta el mismo cielo mezquino le restringe a la necesitada y antigua Tierra algo para beber. Pensé que solo le pasaba a las personas... Por otra parte es triste saber que hay tantas personas que sufren tanto por la lluvia. Mi mamá se acordaba de como debía estar la gente más pobre sufriendo por sus casas inestables y débiles, por sus familias enfermas y sin abrigo. Si no es una cosa, es la otra. Las nubes se han dispersado, solo queda el rastro de humedad de la lluvia que ha pasado. El olor de lo mojado, de la tierra mojada, del ambiente mojado. El frío intenso y la brisa congelada que entran por la ventana, inpertinentes. Solo que estas nubes cargadas de vida no se olviden de volver... Me ha dolido impresionantemente la cabeza, no sé si debe ser el efecto frío o saber que mañana comienza de nuevo otra semana ajetreada... pero más corta de lo normal! =)
Estoy sola. Así de simple. Sola conmigo misma.
En días como hoy es cuando pierdo por completo la esperanza de mis sueños de niña. Tal vez es por eso, porque son de niña y yo ya no lo soy, o por lo menos no en sus estricto rigor.
Veo y siento como todo se me derrumba con solo la brisa, que no es más que el anuncio de un mal viento fuerte por venir.
Es tan débil mi decisión, es tan frágil la idea, que hoy se caen, de a poquito y me duele cada arrebato de la lentitud del tiempo que me sigue, al lado, de la mano y me advierte silencioso que queda poco.
No tengo el coraje suficiente, ni siquiera conmigo misma. Me quedan grande muchas cosas, menos lo que mejor sé hacer... pero no puedo enfrentarlo.
Debo entender por fin que la soledad es el paso que debo dar. Que debo acostumbrarme a estar sola y no aferrarme tan fuerte a lo que me da algo de calor, que me da momentos gratos, porque al final eso son... momentos. Y el tiempo pasa, ya lo he dicho antes.
Esto no es gran cosa, me sucede cada cierto tiempo, y aunque pregunten en verdad no interesa... no es la gran cosas, no es algo que no sepa que viene, no es algo que sea trascendental...
En verdad sí, pero no lo quiero reconocer.
Ahora podría ser nadie, ni para mí, ni para alguien en especial. Podría no tener en qué, ni menos, en quién pensar. Podría ir por ahí y que nadie lo notara. Viviría sola en una montaña, sería la leyenda de una ermitaña solitaria.
Podría morir así, sin haber vivido todo lo que en verdad quisiera, sin haber amado a tantos hombres como yo quisiera, sin haberlo entregado todo como lo habría hecho, sin haber bailado todo lo que quiesese, sin haber conocido todo lo que existe, sin haber hablado todo lo que pienso, sin haber sentido todo lo que me gustaría... sin haber hecho realidad los sueños que amaba.
Sería una más, una persona solitaria más de este mundo. De esas que conviven, pero porque es lo que hay, de esas que hablan, pero solo porque hay que hablar, que sienten, pero que no se atreven a decirlo en verdad.
Me volveré aún más mezquina con mis cosas, no compartiré nada de mí, hablaré para mis adentros, escribiré solo para mí, bailaré por mí, nisiquiera por mí. Seré egoísta, tal como el sol y su calor lo es en invierno con las flores, nadie más sabrá de mí. Dejarán de decirme que me conocen, por que ne verdad ya no lo harán.
Es peligroso pensar así... pero ahora, eso es lo que es.
Tal vez mañana no, pasado, no lo sé, ni tampoco el próximo mes...
Representa la calma natural, el equilibrio de las cosas.
Un poquito, solo un poquito de eso se necesita en algunos momentos, creo que como en tiempos como estos...
Un poco de reflexión respecto a ciertas cosas, a ciertas opciones y cuales tomamos, respecto a nuestra acciones, respecto a nosotros mismos y lo que nos rodea. Respecto a como actuamos frente a ciertas cosas. Muchas veces la naturalidad, el equilirio nos ayudaría un montón, pero no es tan fácil encontrarlo. Muchas veces se torna una travesía en donde tenemos que pasar por muchos dolores, alegrías, desgracias, bueno o malo, pero creo que al final de todo, siempre hay algo o alguien que nos devuelve lo que hemos arriesgado y perdido en este juego.
La naturaleza nos soprende...
tal como lo hace la vida, el destino, la gente, los niños, el amore, el perro y todo...
Creo que aún no he perdido mi capacidad de asombro, no sé si será bueno o malo, pero es así.