Estoy sola. Así de simple. Sola conmigo misma.
En días como hoy es cuando pierdo por completo la esperanza de mis sueños de niña. Tal vez es por eso, porque son de niña y yo ya no lo soy, o por lo menos no en sus estricto rigor.
Veo y siento como todo se me derrumba con solo la brisa, que no es más que el anuncio de un mal viento fuerte por venir.
Es tan débil mi decisión, es tan frágil la idea, que hoy se caen, de a poquito y me duele cada arrebato de la lentitud del tiempo que me sigue, al lado, de la mano y me advierte silencioso que queda poco.
No tengo el coraje suficiente, ni siquiera conmigo misma. Me quedan grande muchas cosas, menos lo que mejor sé hacer... pero no puedo enfrentarlo.
Debo entender por fin que la soledad es el paso que debo dar. Que debo acostumbrarme a estar sola y no aferrarme tan fuerte a lo que me da algo de calor, que me da momentos gratos, porque al final eso son... momentos. Y el tiempo pasa, ya lo he dicho antes.
Esto no es gran cosa, me sucede cada cierto tiempo, y aunque pregunten en verdad no interesa... no es la gran cosas, no es algo que no sepa que viene, no es algo que sea trascendental...
En verdad sí, pero no lo quiero reconocer.
Ahora podría ser nadie, ni para mí, ni para alguien en especial. Podría no tener en qué, ni menos, en quién pensar. Podría ir por ahí y que nadie lo notara. Viviría sola en una montaña, sería la leyenda de una ermitaña solitaria.
Podría morir así, sin haber vivido todo lo que en verdad quisiera, sin haber amado a tantos hombres como yo quisiera, sin haberlo entregado todo como lo habría hecho, sin haber bailado todo lo que quiesese, sin haber conocido todo lo que existe, sin haber hablado todo lo que pienso, sin haber sentido todo lo que me gustaría... sin haber hecho realidad los sueños que amaba.
Sería una más, una persona solitaria más de este mundo. De esas que conviven, pero porque es lo que hay, de esas que hablan, pero solo porque hay que hablar, que sienten, pero que no se atreven a decirlo en verdad.
Me volveré aún más mezquina con mis cosas, no compartiré nada de mí, hablaré para mis adentros, escribiré solo para mí, bailaré por mí, nisiquiera por mí. Seré egoísta, tal como el sol y su calor lo es en invierno con las flores, nadie más sabrá de mí. Dejarán de decirme que me conocen, por que ne verdad ya no lo harán.
Es peligroso pensar así... pero ahora, eso es lo que es.
Tal vez mañana no, pasado, no lo sé, ni tampoco el próximo mes...
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