lunes, 24 de marzo de 2008

Que no lo olvide...

El viento de otoño se ve venir.
Las hojas se hacen notar, queriendo anunciar que siempre han estado ahí. Es como si fuera la época de mostrarse al fin... aunque ya ha pasado cierto tiempo y el opaco color que las envuelve se ha tornado el escenario perfecto para la bienvenida de la nueva estación.
Al fin, no es nada nuevo, pero se espera espectante...
Casi impresindible después de cierto tiempo. La tierra reclama las lágrimas que derrama el cielo, reclama la furia de quien la da vida... para luego seguir adelante.
El tiempo pasa, ahora lo noto, aunque a veces no quiera darme cuenta... y me quede atrás.
A veces me queda grande, a veces no me alcanza. Solo pasa y no se detiene, la vida tampoco y no me espera...
El olvido se torna importante, o si no se resencan los momentos, se vuelven repugantes... así ya no los quiero.
El recuerdo de momentos furtivos, algo fugaces... casi inocentes, nunca supe si de verdad fue o es... Quizás siempre estuvo, pero el pasado estaba aún más palpitante que lo demás...
Ya pasado cierto tiempo uno comprende de que las cosas no serían tan simples de como lo planiabamos, al contrario, se vuelven torpes y frustrantes...
No me quejo del todo, siempre hay que rescatar cosas buenas, ¿no?

Llega el otoño, se espera la vida, llega el momento de empezar de nuevo... aunque aún no me lo he propuesto del todo, siempre tengo cosas por las cuales seguir adelante.
El dolor es de esas cosas que se meten en eun frasquito de agua oxigenada, que al principio pica, pero rápido sana...
Por ahora, espero que el cielo no olvide que debe llorar una vez más...
Ya es tiempo de regresar.

martes, 11 de marzo de 2008

Más palabras.

El día se me derrumba, se me ha pasado el tiempo pensando... tratando de descubrir las mil cosas que me cambian el día...
¿Cómo puede ser que de un momento a otro, tan frágil me convierto?
Como la hoja de otoño que cae, anunciando su final... anunciando el final de la vida... La vida que grande me queda a veces, pero que asumo mis fuerzas y me valgo por mí misma, la enfrento... pero a veces caigo, a veces duele, otras no tanto... Pero he aprendido a pararme rápido.
Ya no se me derrumban los ojos como solían hacerlo, constantemente me acediaba la incertidumbre de los hechos que formaban mi vida...
Me valgo de abstracciones, pero que me llenan la vida, me la recontruyen, me entienden y me comprenden... Me refugio en ella y encuentro lo que necesito, me dan su emoción, me dan el sentimiento, me dan ganas... Eso que otras cosas no me entregan, ni lo han hecho jamás...


viernes, 7 de marzo de 2008

Cosas de hoy

No cuesta tanto reformar las vidas después de todo.
Al principio se piensa que sería difícil, que no se puede... es como si no nos atrevieramos a enfrentar los miedos, miedos a no saber que es lo que pasará más adelante, pero pasa, en eso estoy... o estaba.
De hecho, se me ha hecho más fácil que de costumbre. Debe ser porque uno se acostumbra, desde mucho antes, porque las cosas mueren o reviven de a poquito.
Muchas veces las cosas se dan fáciles. No creo que sea mi caso, pero una vez y otra, al final terminas tolerante, más fuerte, más resistente y la caída no duele tanto, hasta se vuelve la calma, se vuelve dulce, te devuelve la vida y el disfrute de ésta.
Siempre cuesta decir las cosas que se siente, aún no entiendo muy bien por qué, pero sucede, y me siento una "frecuente" de esto...


Volviste a acariciar suave,
los golpes que me diste ayer
Pero fue un error, una vez más.
Las palabras me atraviesan,
pero tan luego como se emprende el vuelo
se caen, sin final...
(...)
El perdón es solo el manto
que cubre los errores ya hechos,
ya marcados
y no se olvidan
y no se van
y se siente.
Es el papel de regalo
que envuelve el desamor
Como el boleto de vuelta
pero que ya ha caducado.
(...)
Pero la cicatriz queda, pero que no duela
que no dañe
que no se recuerde
Cicatriza con el tiempo
pero la marca queda
y tú la ves
y tú la sientes
y la tocas
y no se olvida...




Cata

martes, 4 de marzo de 2008

Sin sentido

Nuevo espacio para reencontrarse un momento con uno mismo, para entender mejor como son las cosas, para conocer y para reconocer.

Al pasar un tanto de tiempo, uno comienza a cuestionarse cosas, comienza a entender como suceden y por qué suceden. Nada es tan fácil.
Siento que dentro de un tiempo más aprenderé muchas cosas, aunque no estoy muy segura si de verdad las quiero, pero así es, están ahí, y es inevitable.
Al final de todo, todo me servirá para poder elegir sin presiones, sin límites, sin restricciones.
Las sensaciones son las mismas de siempre. Se repiten con esmero dentro. Un poco más un poco menos.
Debo aprender a entregarlo todo cuando sepa que de verdad voy a recibir algo a cambio, algo de verdad, que me sirva, que me siga llenando, que me insite a seguir con lo mío y saber que lo estoy haciendo bien.
Finalmente, hay cosas que me terminan importando poco y nada. Otra que me están interesando mucho más...

Se ha ido el verano... aunque aún se hace presente con sus calores de siempre, esos que se disfrutan, pero a otros los irrita... Queda poquito de esto, pero vuelve, y con más fuerza.





Cata