Yo también tengo tantas cosas por las cuales agradecerle a la vida. Me ha dado tantas cosas, como a Violeta.
Me ha dado la oportunidad de entenderla y vivirla. Disfrutarla cada día, pero a mi manera. No busco grandes cosas, solo lo que me de más felicidad, más alegría y momentos más amenos.
He tenido una vida llena de cosas buenas. He tenido momentos para llorar, para reír, para amar y ser amada, para entregar todo lo que tengo y recibir lo mismo a cambio, e incluso más de lo que he dado.
He tenido la oportunidad de sentir que algo me motiva a despertar cada mañana con ganas, y me ha dado el sentir que tengo cosas que hago porque las amo y no por obligación.
He viajado, he aprendido a leer y a escribir, cosas que con el tiempo, les he agarrado un gusto especial. He sentido la música en el corazón y la danza fluyendo.
He tenido intensidad en cada una de las experiencias que me ha dado la vida. Y creo que las he aprovechado.
Algunas cosas me han dado temor, y junto con este he derramado algunas lágrimas, me ha entristecido y me ha ganado. Pero no ha sido lo suficientemente fuerte para ganarme y siempre ha habido algo más intenso que ilumine la vida.
Siempre hay personas que se encargan de llenar tu vida por completo, te llenan el corazón y el rostro del brillo de la felicidad. Personas siempre presentes y latentes, junto a mí. Escucho sus corazones y no querría que nada se los arrancase. Querría llenarles el corazón aún más de vida y de amor.
La vida me ha hecho sentir el amor, tomado de la mano con la felicidad. La familia, el arte, las palabras, las miradas y caricias, el corazón y algunos secretos son vida, para mí. Y también el hombre que yo amo, lo es.
