jueves, 5 de febrero de 2009

Todo-nada


Los sentimientos fuertes hacen mas fuertes las palabras, mas fuertes los sonidos, más fuertes a las persona.
Dejan huellas o cicatrices. Depende de la experiencia. Están las que se borran, esas que uno mismo borra con el tiempo. Esas que uno no quiere que se vayan jamás. Esas nos bloquean, nos limitan, nos ajustan la existencia. Esas no sirven, hay que desecharlas. Por otra parte, esas son las que nos hacen más fuertes. ¿Existirá eso?
No sé. Eso también depende. Uno se hace más fuerte porque quiere, porque mira, porque escucha, porque huele... porque sabe donde está parado, donde tienes los pies bien puestos, donde sí, donde no. Y porque SIENTE. Y cundo se siente fuerte, se hace parte de eso.

Los sentimientos fuertes mueven el mundo, para bien o para mal. Me guste o no, así es. La guerra, los hippies, la paz, el amor. La avaricia, el deseo, las batallas, el que gana y el que pierde. A uno lo come el triunfo, el orgullo. A los otros las perdidas, la derrota, la indignidad que no existe solo porque se perdió, sino que porque se perdió lo que se perdió en el camino hacia un fin que nadie esperaba. Nadie lo quería. Pero es. Está.
Comienzo a pensar que esto sentimientos tan poderosos arriesgan demasiados trozos de nosotros mismos, trozos de nuestra vida, de nuestras emociones y nuestras capacidades que uno no siempre esta dispuesta a perder. Es bueno arriesgarse positivamente. Pero en otras situaciones uno tiene que tener los cojones suficientes para afrontar lo que venga.

Los sentimientos fuertes vislumbran halos de felicidad, de angustia, de euforia sentimental, de melancolía. Halos de bienestar, de penurias, de bondad, solidaridad y llanto.
Llevan las situaciones al extremo, se entregan y no esperan nada a cambio. Bueno en realidad si, esperan una coincidencia, una mutualidad... esperan. Cada uno espera lo que le conviene. No, no es lo que le conviene. Cada uno espera lo que quiere, lo que necesita, lo que anhela, lo que más desea. Y cuando se obtiene se siente bien, se disfruta, se ama. Uno sonríe y ya sin darse cuenta, ríe.
Es como la victoria del amor o el triunfo de la maldad. Como el ying y el yang.


Para mí, los sueños son como sentimientos fuertes. Se acompañan mutuamente, eso espera uno del otro, van tomaditos de la manito, fieles. Esto pienso yo en mi conciencia inconsciente, aún poco desarrollada, apenas sé del mundo, apenas sé de la vida. Con suerte (afortunada) sé acerca de sentimientos y sueños. Ahí estoy yo. Pero sé que me ha ido bien. No me quejo. Sí agradezco todo.
La muerte de sueños, significa la muerte de sentimientos fuertes y entonces ya nada se mueve, nada mueve a nada. Todo es inercia, debilidad, inexistencia, personas vacías, sentidos inperceptibles. Todo es nada.
Pero todo se recupera. No quiero seguir mortificando esto.

Eso ahora.?




pdta: Me llama profundamente la atención y la atracción las personas soñadoras... de hecho, creo que mi amor es soñador. Yo también. Tenemos sentimientos fuertes (+) = )