No sé muy bien como empezar. Después de tanto tiempo sin decir nada por aquí, la acumulación de cosas es un poco tormentosa...
Supongo que hay que partir por el hecho de que se acabaron las vacaciones, los días de nada, de pensar en qué hacer para no aburrirse (después uno piensa con qué aburrirse un rato), de tener el tiempo del mundo para pensar en... pensar mucho.
Las vacaciones estuvieron diferentes. Todo fue distinto. Tuve un periodo de clases, tiempo de mucho ocio, mucho mucho tiempo para el amor y eso es una de las cosas que más rescato del verano; un verano completamente ¡inlove!. Me gusta.
Este año creo que será diferente también, es especial, es único, el es último. Es el término de una etapa importante que viví siempre en el mismo lugar, con las mismas personas y otras que se conocen en el largo camino. Aún así, lo sigo sientiendo pequeño, como si recien ahora me diera cuenta de que esto no es nada con todo lo que queda. Pero al mismo tiempo es algo trascendental, y si ahora mismo comenzara de nuevo y supiese por todo lo que siginfica esto, no diría que no lo quiero.
Tengo miedo. Eso si que no lo quiero.
Pero tengo todo lo que necesito, lo que amo, lo que alguien como yo quisiera. Eso me calma bastante, siempre.
En fin... de santiago llegué hace rato. Ahora es el retorno.
Ya habrá más tiempo de hablar de ideas, proyectos, actividades y de todo lo nuevo...

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