domingo, 24 de abril de 2011

búsqueda.

Me gustaría volver a escribir, como lo hice en algún momento. ¿Pero qué falta? ¿O qué sobra?
Tal vez las palabras han perdido un poco de sentido o he olvidado como darles uno. Tal vez ya no tengo nada que decir, porque nada en mi es tan poderoso como para ser dicho... creo que cuando uno habla debe hacerlo con certeza, con sensatez y con conocimiento de las cosas, de otra forma ¿qué estoy diciendo?
Para mí, Hablar es algo importante que va más allá de la comunicación que existe entre las personas y que nos ha llevado a ser lo que somos (ojalá nunca hubiesemos hablado tanto como para llegar a ser lo que creemos ser ahora... un absurdo).
Hablar es decir lo que uno es, lo que uno piensa y lo que uno siente y... ¿puedo ser nada, y entonces decir lo que soy? ¿y si no siento nada, ni pienso nada?
No estoy muy segura en qué nivel de decadencia y desamor uno deja de pensar y de sentir... pero a veces las ideas no son tan fuertes como para llegar a ser dichas... no llegan al umbral que separa el silencio del ruido morboso de expresar algo.
Siento que cada palabra que diga me irá desnudando de a poco y llegará un momento en que ya no haya nada más que sacar de mi, porque no hay nada que se aferre tan fuerte a mi y que cubra cada cosa que entrego.
Nunca me olvido de mi misma, por eso que me cuesta hablar, pero absorbo la vida, las experiencias y los hechos como una esponja... y no se me olvidan, y quedan ahí tan prendadas como la primera vez. Tal vez por eso mismo me da miedo hacer cosas, porque después me arrepiento, pero quedan ahí, pendientes, sin resolver, impotentes, presentes y llenas de presión.

En un momento me olvide de mi misma... y por eso estoy aquí y por eso sucedieron cosas que nunca pensé que pasarían.
Ahora me quiero recuperar y para eso necesito buscar en el tiempo y en el espacio los pedacitos de mí que deje olvidados, tirados, botados. En eso estoy ahora, y sola... como lo necesitaba.