martes, 1 de noviembre de 2011

de turno.

Hay cosas que cambian junto contigo y junto a las nuevas etapas que de a poco vas quemando en la vida. He hablado de cambios una y otra vez, pero es que cada día me sorprenden más.

Supongo que tiene que ver con una reforma de los intereses, de gustos, de ideas y sentimientos, y con una necesidad de comenzar algo nuevo con cosas nuevas también.
No tiene que ver con desechar lo antiguo, echar al olvido lo que fuiste, lo que tuviste o lo que quisiste, sino con tener la capacidad de guardar para tí aquello que rescatas de tu propio pasado. Porque, al fin de cuentas y al final del día, no eres más que el consistente e impenetrable resultado de tus propios actos y palabras, y debería sentirme bien de mi misma, con la frente y la mirada erguida por haber hecho las cosas de la mejor manera, de haber tomado las decisiones que de verdad sentía. Creo que de a poco he aprendido esto y es bueno tener a alguien que te enseña todos los días a ser quien realmente eres y mostrarte como tal, sin miedos, sin prejuicios, sin atados. Lo mejor: no es tan malo como pensaba.
Bueno, la música es algo que no transo al momento de definir cambios, estados de ánimo, etapas, momentos, experiencias, y por sobre todo, personas. Supongo que a todo el mundo le pasa, pero, por mi parte, siento la necesidad de involucrar directamente alguna música linda que pueda escuchar una y mil veces, repetirla luego de cada final de ella misma y tan pronto como comienzo a extrañar. Tal vez solo tiene que ver con la búsqueda de identificación del "nosotros", de encontrar algo que te inspire crear algo juntos, recordar o simplemente escuchar de a dos.

Es el turno de que Corinne Bailey Rae represente todo lo anteriormente dicho.
No la había descubierto tanto hasta un día, con un momento y una persona especial. Desde entonces, me gusta más de lo que creía...


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