Llegan momentos en la vida en que la suma total de nuestros actos nos pasa la cuenta y nos recuerdan qué y cómo es lo que hemos hecho a un largo de un determinado periodo de tiempo. Tales actos, y sus correspondientes consecuencias, traen consigo cambios; cambios que llegan de "sopetón".
Debemos aceptarlos como tales y asumir que son el resultado final de nosotros mismos, cómo de nuestras palabras y la forma en que se dicen, de nuestros movimientos, de nuestra forma de pensar y comportarnos con nuestro entorno, y claro, con si mismo. De todas formas, creo que es importante decir que muchas veces las decisiones y los cambios no están en nuestras manos únicamente, sino que son tomadas de a dos, y entonces los cambios también son compartidos de común acuerdo...
Independiente de como creo que las cosas se den en esta vida, hay algo en lo que muchas personas están de acuerdo casi siempre y es que los cambios podrían ser "buenos"; que es bueno innovar y que las transiciones son para mejor, que esta "mutación" del ser y su mundo solo se da en pro de su existencia personal... pero ¿Qué tan cierto es esto?
La mayor parte de las veces, los cambios implican dejar cosas atrás, olvidar otras, hacer un "borrón y cuenta nueva" de una parte de tu vida y decidir partir de nuevo, pero eso no es fácil, al menos para mi no... sobretodo cuando se trata de dejar atrás palabras, sentimientos, hechos de esos que salen del corazón. A pesar de esto, me siento preparada para comprometerme con "mis cambios" y hacerme cargo de todo lo que es mío... o podría serlo (en sentido metafórico), de lo que siento, de lo que digo...
Sin embargo, creo que no estoy dispuesta a olvidar, sino que opto por aceptar que las cosas son parte de la historia de una vida pequeña aún, y por lo tanto, guardarles un espacio de mi.
Aunque a veces las cosas no salgan como espero, aunque las cosas se den de manera contraria a lo que he querido, debo suponer que las cosas iban a ser así desde antes de mí.
Estoy bien e idónea para hacerme cargo de ese estado..
Debemos aceptarlos como tales y asumir que son el resultado final de nosotros mismos, cómo de nuestras palabras y la forma en que se dicen, de nuestros movimientos, de nuestra forma de pensar y comportarnos con nuestro entorno, y claro, con si mismo. De todas formas, creo que es importante decir que muchas veces las decisiones y los cambios no están en nuestras manos únicamente, sino que son tomadas de a dos, y entonces los cambios también son compartidos de común acuerdo...
Independiente de como creo que las cosas se den en esta vida, hay algo en lo que muchas personas están de acuerdo casi siempre y es que los cambios podrían ser "buenos"; que es bueno innovar y que las transiciones son para mejor, que esta "mutación" del ser y su mundo solo se da en pro de su existencia personal... pero ¿Qué tan cierto es esto?
La mayor parte de las veces, los cambios implican dejar cosas atrás, olvidar otras, hacer un "borrón y cuenta nueva" de una parte de tu vida y decidir partir de nuevo, pero eso no es fácil, al menos para mi no... sobretodo cuando se trata de dejar atrás palabras, sentimientos, hechos de esos que salen del corazón. A pesar de esto, me siento preparada para comprometerme con "mis cambios" y hacerme cargo de todo lo que es mío... o podría serlo (en sentido metafórico), de lo que siento, de lo que digo...
Sin embargo, creo que no estoy dispuesta a olvidar, sino que opto por aceptar que las cosas son parte de la historia de una vida pequeña aún, y por lo tanto, guardarles un espacio de mi.
Aunque a veces las cosas no salgan como espero, aunque las cosas se den de manera contraria a lo que he querido, debo suponer que las cosas iban a ser así desde antes de mí.
Estoy bien e idónea para hacerme cargo de ese estado..
