Definitivamente las "cosas" que tanto se desean y nunca se logran materializar en un hecho concreto y con colores definidos, te perseguirán el resto de tu existencia. Lo afirmo con la más abosluta convicción originada a partir de mi propia insana experiencia.
Trato de pensar que esto se supera un día, he pensado, en un intento fallido de auto-convencimiento, de que es cuestión de "madurez", pero he muerto miles de veces en ese mismo intento, porque simplemente existen cuestiones más poderosas que la misma razón, y es sentir algo... algo bien poderoso, bien intrínseco y bien visceral.
Resulta que una vez más me encuentro frente a este dilema, esta dislexia de decisiones mal tomadas, de palabras sin ser dichas, de cobardías nunca superadas y la nostalgia de todo lo anterior. He sido tan tonta al pensar que el auto-control y la superioridad de la razón puede con un amor escondido, pero que refugio y protejo en silencio, porque siempre tengo la esperanza de que él se represente en mí como una total muestra de locura, de intensidad y virtuosismo, para entregar lo que de verdad soy.
Me he arrepentido una vez y hoy lo hago de nuevo... me arrepiento de no haber tomado mi camino, sino el que una vida "segura" me tendía, por irresoluta y necia, por no creer en mi misma.
No sé muy bien el sentido de estar donde estoy, ni de qué sirven mis lamentos, pero es mi realidad, y la real materilización de todas mis decisiones, mis actos, mis palabras, sin mi humanidad... sin la propia compasión de mi misma.
Mañana seguramente será distinto, pensaré como cada día, olvidaré esas cosas que re-viven en noches como estás, pensaré que soy feliz haciendo lo que hago y pensando en qué haré después, me quedaré tranquilo conmigo misma y hasta piense en lo osada que he sido al pensar siquiera en esto, una vez más, porque para mi... está todo resulto, ya.
Todo lo demás debe volver al cobijo oculto de mi propia existencia.
Trato de pensar que esto se supera un día, he pensado, en un intento fallido de auto-convencimiento, de que es cuestión de "madurez", pero he muerto miles de veces en ese mismo intento, porque simplemente existen cuestiones más poderosas que la misma razón, y es sentir algo... algo bien poderoso, bien intrínseco y bien visceral.
Resulta que una vez más me encuentro frente a este dilema, esta dislexia de decisiones mal tomadas, de palabras sin ser dichas, de cobardías nunca superadas y la nostalgia de todo lo anterior. He sido tan tonta al pensar que el auto-control y la superioridad de la razón puede con un amor escondido, pero que refugio y protejo en silencio, porque siempre tengo la esperanza de que él se represente en mí como una total muestra de locura, de intensidad y virtuosismo, para entregar lo que de verdad soy.
Me he arrepentido una vez y hoy lo hago de nuevo... me arrepiento de no haber tomado mi camino, sino el que una vida "segura" me tendía, por irresoluta y necia, por no creer en mi misma.
No sé muy bien el sentido de estar donde estoy, ni de qué sirven mis lamentos, pero es mi realidad, y la real materilización de todas mis decisiones, mis actos, mis palabras, sin mi humanidad... sin la propia compasión de mi misma.
Mañana seguramente será distinto, pensaré como cada día, olvidaré esas cosas que re-viven en noches como estás, pensaré que soy feliz haciendo lo que hago y pensando en qué haré después, me quedaré tranquilo conmigo misma y hasta piense en lo osada que he sido al pensar siquiera en esto, una vez más, porque para mi... está todo resulto, ya.
Todo lo demás debe volver al cobijo oculto de mi propia existencia.

1 comentario:
"Así es, aquí va de nuevo, una vez más, una y otra vez y no me canso, no me agota, al contrario. Esto que también me llena la vida. Vida que se me hace algo pequeña para tanto que quiero alcanzar, que a pesar de esto, muchas veces no me da para mirarla de frente...
Creo que esto es lo mejor que puedo hacer, sin más, es lo mejor que puedo entregar, lo que mejor sé dar, por ahora. Tal vez es lo que mejor pueden esperar de mi.
Quizás piensan que no fui hecha para esto, ni esto para mí... que mi escenario no me da para vivir, pero sí para ser feliz. Que el atento público no te dará para comer, pero sí algo me dará para alimentar el espíritu y sentir que puedo seguir adelante.
No quiero llenarme de frustraciones.
Convicciones, sueños, ilusiones. Pensar que esto es lo mío.
No quiero quebrarme una vez más, como tantas otras lo he hecho. No quiero quebrarme la vida ni el alma. Me da terror.
Quiero vivir la esencia de hacerlo y sentirlo, pero bien.
Una vez más, ritmo flamenco que colma el lugar de siempre, ese que gusta y que llena, que hiela y que quema. Que duele y me alegra la pena . Ritmo flamenco, que consume la vida y apaga el dolor que mata.
Es pasión que abriga mis días y que desnuda el sentimiento mío(...)."
03/01/08
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